2010 | Pabellón Argentino Bicentenario 2010

Concurso “Pabellón Argentino Bicentenario 2010″
Frangella-Del Puerto-Sardin-Berson

Memoria

“Una gran sombra urbana para Buenos Aires”

El pabellón extiende sus límites, dilata su energía a un gran espacio público, plaza cívica y lugar de encuentro para la celebración del Bicentenario.
La propuesta no es un edificio, es un espacio de sombra contenedor de la congregación popular, abierta a distintas manifestaciones culturales y artísticas. El presupuesto dado, utilizado con materiales económicos, cubre la mayor superficie para albergar la mayor convocatoria. El ámbito semicubierto permite un uso intensivo de los espacios exteriores, bajo el tendido de sombras en el verano porteño. El espacio cerrado para los escenarios requeridos puede desbordarse en el exterior aumentando su flexibilidad de uso y su alcance.
Cine, teatro, música, artes plásticas, literatura, instalaciones audiovisuales, fiestas populares, recitales, espectáculos infantiles, entre otras manifestaciones culturales conviven bajo el gran techo.

Diálogo con el monumento Nicolás Avellaneda.
El pabellón dialoga armónicamente con el monumento a Nicolás Avellaneda al convertirse en su basamento, igualando la altura de su zócalo. Se genera así un conjunto integrado por ambos pleno de respeto y caracterizado por la tensión entre la fuerte horizontalidad del pabellón contrapuesto a la verticalidad del monumento existente.

Funcionalidad y accesos.
El espacio cerrado permite múltiples armados y escenarios interiores con la máxima flexibilidad. Abre íntegramente sus puertas plegadizas para integrarse al espacio exterior y así desbordar sus funciones, tanto las exhibiciones con panelerías móviles; las conferencias, mesas redondas, teatro, etc.; así como las presentaciones y reuniones festivas, con el correspondiente equipo necesario y tarimas. El Espacio semicubierto es contenedor de las diversas actividades y exposiciones así como también está provisto de un bar exterior.
Los servicios se agrupan en dos cuerpos a manera de cápsulas de chapa exentas bajo el gran techo. Baños químicos por un lado y depósito más vestuario por otro. De esta manera el cuerpo principal cerrado queda liberado de los servicios para una máxima flexibilidad de armados.
Múltiples accesos tanto a la plaza como al espacio cerrado, convierten al pabellón en una entidad convocante y receptiva. Suaves rampas de madera permiten la fácil accesibilidad, además de celebrar y calificar los libres accesos.

Materialidad.
La propuesta contempla la utilización de materiales económicos y de bajo mantenimiento. El pabellón se construye con piezas tubulares metálicas galvanizadas ensambladas con nudos del mismo material que permiten el fácil y rápido ensamblado.
El espacio cerrado es ejecutado en carpinterías de perfiles metálicos galvanizados y placas de policarbonato en cerramientos verticales y cubierta. La envolvente está conformada por tiras de tela reciclada de gigantografías de vía pública ignifuga blanca. El solado es de tablones de madera de obra. La iluminación es diversa: una iluminación general de espacios, otra aplicada a los elementos de la envolvente y otra rasante sobre los pisos.

El proyecto del Pabellón del Bicentenario fue el resultado de un Concurso Nacional de Anteproyectos, convocado por la Sociedad Central de Arquitectos. Las bases del Concurso indicaban que se trataría de un edificio austero, con un presupuesto máximo de $ 250.000.- y que se debía construirse en un plazo no mayor a 30 días. En ese sentido, las decisiones en cuanto a materialidad y tecnología se orientaron a cumplir con los requisitos de las bases.